Estos comentarios vienen de estudiantes que cerraron un proyecto documental dentro de la academia. No son valoraciones de una sola clase: describen cómo cambió su forma de mirar la calle, qué decisiones de encuadre tomaron y qué hicieron después con el material. Los recogemos tal como llegaron, sin retocar el sentido.
Llegué sabiendo disparar pero sin criterio para elegir. En el módulo de análisis de encuadre aprendí a descartar por razones concretas: líneas que no dialogan, distancias que aplanan la fachada, alturas de cámara que no aportan. Terminé una serie de doce imágenes sobre un mercado de barrio y por primera vez pude explicar por qué cada una estaba ahí.
Isabel Castro Diaz
Lo que más me sirvió fue el mapa de prácticas. Tener recorridos asignados por zonas me obligó a volver al mismo lugar en horarios distintos y a entender cómo cambia la luz sobre una misma pared. Antes fotografiaba lo que encontraba; ahora trabajo un territorio hasta que la serie empieza a sostenerse sola.
Alejandra Mendoza Lopez
Vengo de retrato y no sabía cómo acercarme a la arquitectura sin que quedara plana. Los ejercicios de campo con luz dura me enseñaron a medir el contraste y a usar la sombra proyectada como estructura. Presenté un proyecto sobre patios interiores en el archivo visual y recibí comentarios muy concretos sobre selección y secuencia.
Pablo Alvarez Rojas
Las videoclases de documentación urbana me dieron un método para ordenar meses de material disperso. Aprendí a agrupar por paleta, por presencia de personas y por distancia, y a detectar cuándo una imagen repite lo que ya dice otra. Cerré un portafolio de tres series cortas que uso ahora para presentar mi trabajo.
Francisco Hernandez Romero